viernes, 13 de mayo de 2022

Decidida en algún lugar

 Un día; en la escalera de la entrada del hotel, todxs nos juntamos por la lluvia.


Con diferentes fines o por diferentes cosas; pero aun así nos encontrábamos reunidos un grupo de personas. Alguno como yo –la mayoría- prendiendo el primer cigarrillo del día; disfrutando de este vicio. Otros, esperando que los busquen; por ahí… ya yéndose.

No hay un fin en común, no está nada instituido.

Me puse a pensar: ¿Por qué anoche se me dio vueltas un poco el rumbo, la vida?  

Pero como a mi vida la dirijo yo; tengo quizás que aprender a encarar las cosas de otra forma. No quiero –ya no acepto- que decidan nada por mí. Voy a decidirlo yo. Y aunque cueste lo que cueste, y aunque sea para mejor o peor; yo soy quien lo quiere resolver.

Acordarte – y esto me lo digo siempre- que a mi vida la guío yo. Mi control, mi volante, invariablemente va a ser mío (es mío). No me corrompo más.
Aunque lo busquen, aunque quieran ponerte coordenadas establecidas; no lo van a lograr.
A mí: Ni vos, ni nadie. Me alejo, por más que produzca que me rompa – una vez más-.

Ya me acostumbraron, me enviciaron de rupturas, de armar interiormente un rompecabezas semi-armado (con piezas pérdidas en cada lugar de la casa) donde quizás las piezas de ningún modo las encuentre. Quizás quedara así, roto siempre…

Me alejo, salgo de la comodidad que me da tu persona; que me da ese objeto cuadrado que soles tener con control. Ya no deseo estar ahí.

No me busques porque ya no me encontras. Ya no me tenes. Y te quiero –lastimosamente- pero sumisa nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

j=d.createElement(s),dl=l!='dataLayer'?='+l:'';j.async=true;j.src=