Armo escenarios donde
algunas situaciones se asemejan; tal vez con la idea de que el momento sea
compartido, y no solo genere el pensamiento sobre una persona.
Busco el librar mi mente
de recuerdos donde encasillar a “algún/alguna” sea para salir totalmente de esa
responsabilidad en sentir ese apego emocional, sentimental.
Comparto mis gustos, mis
creencias libremente, para que quien se quede solo elija entender esa situación,
elija si ser parte, o no, de unos propios gustos exclusivos.
Acá nada es exclusivo, únicamente
eso se da entre dos que buscan ese fin; o que sin buscarlo se de del libre
albedrio momentáneo.
Ahí está la elección entre
comer o no la manzana prohibida; adquirir el conocimiento, o dejar a un lado
esa elección que a veces simplemente se da con el mismo tiempo interpuesto
entre dos.
Nada que sea impuesto
puede estar bien; en mi parecer; los que imponen nos dan elección. Porque justamente
“imponen”. Elegir en diferente; elijo que me genera el gozo; elijo porque así
lo siento.
Y si lo siento viene la
responsabilidad, al menos en mí, es como que cuando eso se genera me transporta
a ese lugar de ser responsable en lo que elijo y pienso. Pasa que mí actuar,
siento justo o injusto para los demás; no cause un daño, que deba ser
subsanado, reparado.
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